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lunes, febrero 25, 2008

Paralelismos

Hace rato, antes de salir de casa, tuve a bien detenerme en el baño a orinar, el chorro se veía venir con suma potencia, veloz y contundente; tengo la mala costumbre de esperar hasta que ya casi no aguanto, pienso que la causa, por lo general, es que soy medio huevón.

Entro entonces a la catedral del alivio, levanto la tapadera del retrete, sacó lo que necesito sacar y suelto la descarga al tiempo que una mosca se atrevió en entrar al baño sin fijarse bien qué acontecía.

Agacho la mirada como siempre sólo para asegurar el disparo cuando veo al desafortunado bicho alado recibir el choque del líquido en el lomo, cayó al fondo te la taza arrastrado por el impacto, si no murió por lo menos sí desmayada o aturdida.

No me quedé a esperar qué sucedía con la mosca, ahora estoy sentado aquí en mi café favorito, pensando.

Esa mosca realmente tuvo muy mala suerte ser golpeada por un chorro de orina; imagino ahora el equivalente humano.

- ¿Supiste lo que le pasó al "Cachas" cabrón?
- Pues todo le pasa a ese wey, ¿qué pedo ahora qué fue?
- ¡Le cayó un rayo al wey mientras quitaba sus truzas del tendedero!
- ¡Puta madre, esa sí es MALA SUERTE!

viernes, febrero 22, 2008

Afilaciones

A razón de ser sincero, ignoro cómo comenzar a escribir esto; pienso ahora que puedo iniciar diciendo que en el mundo hay cosas que están diseñadas para tener filo, y las que no; por ejemplo un cuchillo de cocina y una malteada de chocolate.

La historia de mi vida en lo que respecta al filo de los cuchillos y de toda una cundina de artilugios ha corrido desde desairada a exitosa en partes iguales, la primera por parte de madre, la segunda, por parte de padre.

Antes de que yo naciera, mis padres tuvieron a bien enamorarse - o creer que lo hacían - y casarse, mi madre no sabía cocinar, mi padre ya era un cocinero de mucha categoría, él fue quien le enseñó todas las cosa básicas de cocina desde cocer arroz a preparar guisados complicados. Excepto cómo afilar un cuchillo.

Eventualmente mis padres se separaron, y yo me quedé - entre otras cosas - atrapado entre dos mundos, uno con filo, otro sin él.

Del lado de mi padre no hay mucho que decir por la simple razón que todo lo que en su mundo debe tener filo, lo tiene, y mucho. Sus cuchillos, tijeras, sierras, navajas tienen siempre tanto filo como para cagar del susto a un Ninja.

Por otro lado, desde que tengo recuerdos, en mi casa materna nunca ha habido nada con veradero filo, sólo tontas ilusiones.

Mi abuelo, nada machista pero sí un hombre de rancho y comerciante, sabía que lo único que le interesaba a él como herramienta con filo era un machete, cualquier otra cosa era asunto de viejas; de ahí que en la cocina, mi abuela y la servidumbre en turno nunca se ocuparan por afilar sus cuchillos; esta situación eventualmente les revolvió los conceptos "cortar" y "machacar" para fundirlos en uno solo, "dar en la madre".

En la cocina de mi abuela, cortar un plátano pelado era tarea suficiente para generar ~TUC~ fuerte contra la tabla; picar tomate y cebollas tomaba tanto tiempo que la cocinera comenzaba a preparar la comida terminando el desayuno a las ocho de la mañana.

Los cuchillos de mesa nunca tuvieron filo, creo que me enchuequé los dientes por tener que desgarrar mas de 5000 bisteces a lo largo de mi infancia, por negligencia de mis alimentadores.

Cuando comencé a encargarme de mi comida en la casa, cosa que no hacía siempre pero sí con mucha frecuencia ya que de mi padre heredé el placer de cocinar, compré un buen cuchillo de chef, lo mantuve con peligroso pero necesario filo para cortar alimento que se me cruzara frente a mí. Cuando me fui de la ciudad hace un año, le dejé el cuchillo a mi madre.

- Madre mía, te dejo este cuchillo con gran filo, para que cortes bien las verduras y la carne, porque lo último que vi en tu bistec ranchero parecía que lo agarraste todo con la puerta del carro.

No fui sutil, pero la analogía me resultó inevitable. Hace un par de días regresé a comer con mi madre y encontré el cuchillo que le regalé, parecía peine, lleno de muescas, mellado y creo que hasta lo escuché sollozar (o como chingados se escriba). Parecía que lo había usado para rebanar carreteras o algo así de exagerado, al cuestionarle me responde que lo afila siempre contra la orilla de la jaridinera que está en el patio, que el cuchillo corta como los dioses.

Después de abstraerme por quizá dos segundos para imaginarme a algún dios afilar su cuchillo contra una majestuosa jardinera fui a comprar una piedra para afilar y regresé a casa a hacer lo que era necesario, recuperar el filo del cuchillo.

Después de casi media hora de afilar y pulir logré eliminar las muescas en el filo, llamé a mi madre a la cocina para demostrarle la guapura de cuchillo que había dejado todo bien afilado.

- Mira madre ya te afilé el cuchillo, quedó el filo poca madre, impecable -
- Ay, para qué tanto filo? -
- Pos para que no parezca que bateaste la comida -
- No seas exagerado -
- Mira jefa, mira que fregón se corta esta cebolla -

~ay~

- ¿Qué?
- Me corté -
- ¡Te lo advertí! menso.

Al final de cuentas, ahorita que detengo la escritura para meditar rápida y frugalmente, lo único filoso en común, entre mi padre y mi madre, es su carácter.


lunes, febrero 18, 2008

Mosco nalgón

No se, en la agencia de un amigo pasamos mucho rato juntos los amigos, siempre nos vemos aquí varios días a la semana para tomarnos algunas caguas, escuchar música y platicar pendejadas, como debe ser una buena reunión de compas.

Pero esta agencia tiene algo curioso, sólo trabaja una persona, y practicamente lo que en ella se hace es platicar y beber algo - generalmente cerveza -, otra cosa curiosa es que es probablemente el único sitio en la región que tiene población de mosquitos todo el año, ignoramos la causa pero son inevitables y su presencia inexorable.

Ignoramos si por alguna causa de excesivo desarrollo y selección natural que vino a jodernos en la agencia, estos cuates han aprendido a tejer abrigos de telarañas o a cazar otros bichos por sus calientitos exoesqueletos, yo que se, pero lo que más alarma a nuestro pequeño círculo de parroquianos es que estan muy pinches grandes y hemos encontrado algunos que no solo atraviesan un pantalón de mezclilla - nuevo - sino que al fallar el primer manotazo se nos vienen encima encarándonos.

La ventaja es que, por su tamaño, cuando algun mosquito se descuida podemos sacarlo a nalgadas.

martes, febrero 12, 2008

Nada es algo

Después de no se cuántos años, tal vez una década, no había descubierto un hoyo en mis calcetines, hasta hace unos días; debo decir que ha resultado una experiencia por demás inquietante, no por el asombro evidente de poder lanzar una mirada a través de una ventana en la prenda, sino porque parece una epidemia de hoyos en los calcetines, desde entonces he descubierto tal vez cuatro más, en distintos calcetines.

Tomo mi tabla mental y surfeo un poco en las olas del pasado ya un tanto lejano, recuerdo cuando los hoyos en mis calcetines eran cosa más común que orinar y atinarle a la taza.

Cuando era niño, sólo había una cosa mejor que caminar descalzo, era caminar con calcetines, esta diferencia de placeres se compensaba evidentemente por la magistral regañada de mi madre y/o mi abuela por dejarlos hechos unas garras irreconocibles; estaba seguro, desde temprana mi infancia, que si de grande fuera a la luna, sería en calcetines.

Dejé de usar estas prendas tan versátiles el día que decidí probarlos en la bicicleta dando algunas vueltas a la manzana - para calar las distintas variables de performance que había ya identificado en estos simples artículos de algodón -, la cadena atrapó el calcetín a la altura del tobillo, en menos de un segundo después, la bicitleta y su piloto eran un solo ente mitad carne, mitad fierros raspados.

Comencé a dudar.

Tal vez en mis descuidos e inconciencias de adolescente tuve a bien lidiar con estos agujeros, seguramente porque olvidaba cortarme las uñas de los piés, sabemos que una uña del dedo gordo que se deja crecer, en un humano con poquito más calcio del normal, pude cortar mezclilla, lona gruesa y perforar la yugular de un elefante adulto.

Sin embargo, a los hombres, los hoyos en los calcetines no nos generan ningún problema, al igual que en los calzones; es cuando la impresión ante las mujeres comienza a ser relevante, trascendente, importante y sobre todo, inquietante.

Al igual que el talco,
los agujeros en las prendas interiores y todo eso que es así son algo que se cuida mucho, lo curioso es que a pesar de que se piense que un hoyo es fácil de disimular a la hora de desvestirte frente a una chica, no es así, los calzones, calcetines y otros detalles que nosotros no tenemos ni puta idea, son cosas que las mujeres observan sin avisarnos, para enterarse con qué clase de pelado se están metiendo a la cama. Así pues, cero hoyos.

Ahora vuelvo al presente para pensar un poco sobre lo que pasa con mis calcetines, huelga decir que son relativamente nuevos y no se lavan con cloro, todos padecen el mal en el mismo lugar, en el talón, digo, mis talones no son unos cachetes de querubín pero tampoco sacan chispas contra el suelo. No entiendo.

Me dan lástima, no puedo tirarlos, los usaré un poco más, andaré con ellos por la casa, recordaré mi infancia, correré en el patio, dejaré que mi gato juegue con ellos, tal vez hasta patee un balón o cruce la calle en calcetines, a la tienda donde nunca hay nada.

Una epidemia de cachitos de nada en mis calcetines, me tiene sonriendo desde ayer.


martes, febrero 05, 2008

Escatística

Al momento que lees ésto, 432, 712 personas en el mundo van a la cocina por servilletas, caminando con los calzones en los tobillos.

lunes, febrero 04, 2008

La tiendita de la esquina

Supongo yo que, en cada país, en cada ciudad, en cada vecindario, hay "tienditas de las esquina", en nuestro país son una cosa tradicional de costa a costa y nunca podremos olvidar cuando eramos niños y nuestra madre o abuela nos enviaba ahi a comprar un azúcar, leche o piezas de pan para la cena; siempre era atendida por los dueños que tenían su casa en la trastienda, eran bien conocidos por todos en el barrio y por supuesto, comprar en su tienda era preferido siempre antes de tener que gastar el dinero en una tienda más grande.

En mi barrio ya no quedan muchas tienditas de estas, la mayoría se han reinventado para vender puros refrescos y chucherías, las únicas latas que encuentras ahí son para que te haga caso el encargado que, seguramente está dormido en alguna hamaca en el patio trasero.

Enfrente de mi casa hay una tienda que es una especie de híbrido entre la tiendita de antes y una de ahora, vende cervezas - es la parte buena - y tiene dos micro pasillos con pendejadas que pienso yo, en algún momento puedo necesitar para cocinar algo, un rack con papas y botanas comunes, unos cuantos dulces, refrescos y una selección de cigarrillos limitadísima.

Digo, qué tanto me puedo quejar si esta tienda esta ahí para sacarme de apuros convenientemente a 20 metros de mi casa? pues mucho.

En este establecimiento comercial de dudosa reputación encuentro algo muy curioso, nunca encuentro lo que en el momento estoy buscando.

Fui a comprar una coca cola zero, y había de todas las coca colas, excepto la versión Zero; el dueño -que no es el que atiende - compra, como las señoras que venden en canasta, dos cajetillas de cada marca, las coloca en una caja de cartón feísima en un extremo de la barra, siempre que uno va, sólo queda una cajetilla de cada marca, e invariablemente la marca que tu quieres, esa sí, ya se acabó.

Lo increible a sucedido otras dos veces:

Fui a comprar unos chicles, quería unos Trident de menta, nomás había de cereza o una cosa así, tampoco había delicados con filtro, decidí ir mejor al oxxo que está como a cinco cuadras, ahi me compré los cigarrillo pero olvidé los chicles, cuando regresé a casa me resigné a comprarme los Trident del pinche sabor que hubiera, entré y ya no había chicles.

Antier se acabó el agua purificada en mi casa, en la tienda de enfrente venden garrafones de agua porque los he visto antes, esta vez no podía fallar, por primera vez la tienda balín de enfrente iba a ser útil; tomé el garrafón vacío y crucé la calle, llegué con el gordo incompetente que atiende, le mostré el garrafón y pregunté el precio, me dijo que no podía venderme el agua porque mi garrafón no es de la misma marca.

- Híjole, no puedo venderte el garrafón porque tu garrafón tiene etiqueta diferente -
- Wey, es exactamente el mismo garrafon, creo que el que yo traigo está mucho más nuevo que los que tienes ahí -
- Pues sí pero la etiqueta -
- Wey, son etiquetas, se la quito y ya, es uno de los tuyos -
- No, es que al dueño no le gusta recibir de otros garrafones que no sean de la misma marca -
- Chale -

Al verme imposibilitado para comprar un garrafón de agua, y legalmente restringido a no estrellárselo en el lomo al gordo idiota, me tuve que conformar con tomar del refirgerador un galón de agua y retirarme resignado, pero no, al poner el galón de agua en la caja...

- Oiga, je je, no puedo venderle ese galón de agua -
- No mames, por qué no? -
- Ah, es que esa agua es del dueño, o sea, es de la que toma -
- esta nuevo -
- Pues es que la acaba de traer -
- Y dónde tienes los galones y botellas de agua que SÍ vendes? -
- Ah no, no tenemos, yo creo que se acabaron -
- Crees que se acabaron o nunca han vendido agua en otra presentación? -

~silencio incómodo y pendejo~ (incómodo el mío, pendejo el de él)

- No pos no se, no hay -

Tuve que ir de nuevo al Oxxo, lo hice en carro por la hueva de cargar un garrafón de agua en el lomo por cinco cuadras - las cinco cuadras de regreso son las que dan hueva, de ida es ir pateando el garrafón vacío en la banqueta, cosa muy divertida que detestan los perros de las casas -

Regresé con el agua, y sin chicles.


viernes, febrero 01, 2008

With Phusion

~Escuchando música~

Semidiós: - No mames que chingón toca la guitarra ese wey -
El otro wey: - Sí we, la neta ese wey es un virtual -
Semidiós: - huh? VIRTUOSO pendejo -
El otro wey: - Eso es VIRTUALOSO imbécil -
Semidiós: - Wey, ya te la acabaste tú sólo verdad? -

Breath of life

NUEVO PAPEL HIGIÉNICO MENTOLADO: FRESCURA... OSCURA.

You're In

Me tomé un litro de cerveza, falta más, pero estoy sentado aquí escuchando musica y platicando a la vez con un amigo, y tengo ganas de orinar terriblemente, bueno, las terribles son las ganas porque cuando orino no me ha tocado que sea terrible, en fin, el baño está enb el patio trasero de la oficina, y hace un chingo de frio, y más, hace mucha hueva, no se, estoy pensando en aguantar otro litro.

Es hora que tome el control, por no tener suficiente concentración he orinado en botes de Tropicana, en postes de la luz a un ladito del metro Chapultepec, por la ventana del cuarto de no se cuántas novias (ahora exnovias, aclaro), la ventana de mi cuarto, no se si incluso de una ventana de un coche en marcha, en siete latas vacías de cerveza y coca cola y en el bote de basura de una oficina en la que los imbéciles de mis amigos me encerraron.

Control, como en todo, asumir el control con concentración y enfoque es lo que el humano necesita para lograr sus metas o no sucumbir de inmediato ante las situaciones que la vida te pone enfrente.

*Enfoque no significa manifestación de focas.

Nuevo género musical

A ver muchachos sedientos de nuevos géneros musicales, ahi les va este que aún no existe para que lo usen, snif, ay que caritativo soy.

Harmonoise: Loud, multilayered yet very harmonic music derivated from early 90's Shoegazer , Dream Pop and other rock acts mainly from Great Britain, Boston and New York.


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