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viernes, agosto 08, 2008

Un cumpleaños

A cabo de ya casi cinco años escribiendo he escrito seguramente varias veces como mi padre y mi madre eran una pareja especial, nomás por dar una refrescada (no de madre) diré que mi padre era un bohemio de hueso colorado y mi madre una hippie fresa; el tempestuoso amor que los llevó a casarse y a tenerme terminó (primero por parte de madre) cuando yo tenía pocos meses y mi jefa tomó la decisión de darme mejor vida y regresarse con sus papás que sí tenían varo y buscarse una chamba.

Desde entonces mi padre y yo nos veíamos todos los sabados sin falta alguna, siempre ansiaba que llegara el sábado porque era el día más divertido de la semana.

Yo era aún un niño de cuatro o cinco años ( no recuerdo esas fechas) y mi cumpleaños tocó en sábado; mi padre se encontró con un problema al querer hacerme una fiesta, tenía el pastel listo, los platos, servilletas, globos y toda la parafernalia de snoopy y sus amigos listos para el guateque, pero no conocía a mis amigos (a esa edad realmente no se tienen amigos sino compañeros que no conoces pero hacen las mismas idioteces que tú, porque no hay de otra) mucho menos a sus padres que, huelga decir seguramente lo odiaban por haberle hecho le vida de cuadritos a mi madre.

En esas fechas estaba de visita un primo, venía de Tijuana (un primo mío, no de mi padre) mucho mayor que yo, cosa curiosa, por cuestiones de logística reproductiva las edades no son parejas con el tipo de parentesco) y sin saber qué hacer realmente sólo cuestionaba a mi padre sobre qué procedía, qué haría él para hacer mi fiesta todo un éxito en lugar de que solamente fuera un niño, su papá, su tío y su primo escuchando Jazz, yo con fanta de naranja y ellos con tinto hasta las trancas.

Mi padre le dijo algo a mi primo, tuvo una idea y luego, según la historia viene contada por mi padre, ocurrió mas o menos lo siguiente:

Primo grande de Semidiós: - ¿Oye entonces qué vas a hacer?
Papá de Semidiós: Tengo una idea, verás deja voy a la banqueta, tú mientras ve poniendo todo listo y distrae a Christian (Semidiosito), en media hora hay party a full
Primo: ¿?... ok

Mi padre salió a la banqueta y...

~Niño caminando con bolsa de pan, rumbo a casa~

Papá: -Hey niño, ¿ a dónde vas?
Niño: - A la casa, de comprarle pan a mi amá
Papá: - Ok, mira, dile a tu mámá que hay una fiesta, es de mi hijo y hay mucho pastel y refrescos y dulces, dile que te traiga y que si quiere quedarse esta invitada.

El niño se alebrestó.

Niño: - Si si si, ahorita le digo y me trae, gracias señor!
Papá: - Oye espera, tienes amigos que quieran venir?
Niño: - Uy sí, yo tengo tres hermanitos también.
Papá: - Pos tráetelos, hay comida y dulces de sobra, anda dile a tu mamá.
Niño: YEEEI!

En media hora, habían llegado unas tres mamás (de muy buen ver, en sus veintes) con sus niños pequeños y listas para echarse sus vinos mientras sus hijos comían pastel, tragaban dulces y brincoteaban junto conmigo.

Mi primo se ligó a una mamá soltera bien linda (hay foto que me mostrará mi padre cuando lo visite en Tijuana), mi padre estuvo rodeado de todas las demás, admiraban su ternura y amor por mi al querer que tuviera un cumpleaños divertido.

Dice mi padre que nunca me había visto tan contento y alegre en un cumpleaños (mío o de quien fuera), la fiesta fue un éxito y las mamás se llevaron a sus hijos a las 10 de la noche, dejando números telefónicos y caminando con dificultad, eran los 70's, muchas cosas antes no eran mal vistas.

Al final de la jornada y cuando mi padre ya me había dejado en casa de mi madre, mi primo Joaquín y mi padre hacen recuento de hechos.

Primo: - Oye pero qué buen party de cumpleaños para Christian de aventaste, qué chingón!!!

Mi padre mientras prendía su pipa con tabaco sabor manzana y se cubría media cara con humo, respondió con fingida altanería:

- Mi querido Joaquín, ese fue un "Cumpleaños a la Polanski".


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