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lunes, junio 16, 2008

Por el lado...

Bajo circunstancias digamos... "normales", yo no le doy por su lado ni a la circuntancia, o la probabilidad y ni siquiera a mi propia estupidez.

He llegado a casa con un chingo de hambre, me he tomado el tiempo de prepararme una cena caliente (en la estufa, no con el pito parado), me tomé el tiempo de usar especias, sazonadores (o como chingados se escriba), colectar los ingredientes del refrigerador y la alacena (también, como chingados se escriba), idear la ruta gastronómica mas corta para lograr el platillo deseado. Aceite, jamón en cortes correctos, pimientos, queso y ya olvidé no se cuántas madres...

... terminé, probé, serví, y al tomar el plato en el que serví todo lo que preparé se me resbaló y cayó al suelo quebrándose y tirando todo en un infame desparrame de comida.

Lo lógico es que me haga algo de comer de nuevo, pero ni madres.

Será la circunstancia del aceite que en un descuido tenía en mis manos, o en el borde el plato; será la probabilidad de que de los ultimos diez mil platos con comida que he tomado en mis manos ya habia forzado mucho el que simplemente no ocurriera; o será por mi simple y llana estupidez de estar distraido.

Me acuesto sin cenar, nomás por pinche necio.

(eso sí, muy pinche encabronado)


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