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lunes, febrero 04, 2008

La tiendita de la esquina

Supongo yo que, en cada país, en cada ciudad, en cada vecindario, hay "tienditas de las esquina", en nuestro país son una cosa tradicional de costa a costa y nunca podremos olvidar cuando eramos niños y nuestra madre o abuela nos enviaba ahi a comprar un azúcar, leche o piezas de pan para la cena; siempre era atendida por los dueños que tenían su casa en la trastienda, eran bien conocidos por todos en el barrio y por supuesto, comprar en su tienda era preferido siempre antes de tener que gastar el dinero en una tienda más grande.

En mi barrio ya no quedan muchas tienditas de estas, la mayoría se han reinventado para vender puros refrescos y chucherías, las únicas latas que encuentras ahí son para que te haga caso el encargado que, seguramente está dormido en alguna hamaca en el patio trasero.

Enfrente de mi casa hay una tienda que es una especie de híbrido entre la tiendita de antes y una de ahora, vende cervezas - es la parte buena - y tiene dos micro pasillos con pendejadas que pienso yo, en algún momento puedo necesitar para cocinar algo, un rack con papas y botanas comunes, unos cuantos dulces, refrescos y una selección de cigarrillos limitadísima.

Digo, qué tanto me puedo quejar si esta tienda esta ahí para sacarme de apuros convenientemente a 20 metros de mi casa? pues mucho.

En este establecimiento comercial de dudosa reputación encuentro algo muy curioso, nunca encuentro lo que en el momento estoy buscando.

Fui a comprar una coca cola zero, y había de todas las coca colas, excepto la versión Zero; el dueño -que no es el que atiende - compra, como las señoras que venden en canasta, dos cajetillas de cada marca, las coloca en una caja de cartón feísima en un extremo de la barra, siempre que uno va, sólo queda una cajetilla de cada marca, e invariablemente la marca que tu quieres, esa sí, ya se acabó.

Lo increible a sucedido otras dos veces:

Fui a comprar unos chicles, quería unos Trident de menta, nomás había de cereza o una cosa así, tampoco había delicados con filtro, decidí ir mejor al oxxo que está como a cinco cuadras, ahi me compré los cigarrillo pero olvidé los chicles, cuando regresé a casa me resigné a comprarme los Trident del pinche sabor que hubiera, entré y ya no había chicles.

Antier se acabó el agua purificada en mi casa, en la tienda de enfrente venden garrafones de agua porque los he visto antes, esta vez no podía fallar, por primera vez la tienda balín de enfrente iba a ser útil; tomé el garrafón vacío y crucé la calle, llegué con el gordo incompetente que atiende, le mostré el garrafón y pregunté el precio, me dijo que no podía venderme el agua porque mi garrafón no es de la misma marca.

- Híjole, no puedo venderte el garrafón porque tu garrafón tiene etiqueta diferente -
- Wey, es exactamente el mismo garrafon, creo que el que yo traigo está mucho más nuevo que los que tienes ahí -
- Pues sí pero la etiqueta -
- Wey, son etiquetas, se la quito y ya, es uno de los tuyos -
- No, es que al dueño no le gusta recibir de otros garrafones que no sean de la misma marca -
- Chale -

Al verme imposibilitado para comprar un garrafón de agua, y legalmente restringido a no estrellárselo en el lomo al gordo idiota, me tuve que conformar con tomar del refirgerador un galón de agua y retirarme resignado, pero no, al poner el galón de agua en la caja...

- Oiga, je je, no puedo venderle ese galón de agua -
- No mames, por qué no? -
- Ah, es que esa agua es del dueño, o sea, es de la que toma -
- esta nuevo -
- Pues es que la acaba de traer -
- Y dónde tienes los galones y botellas de agua que SÍ vendes? -
- Ah no, no tenemos, yo creo que se acabaron -
- Crees que se acabaron o nunca han vendido agua en otra presentación? -

~silencio incómodo y pendejo~ (incómodo el mío, pendejo el de él)

- No pos no se, no hay -

Tuve que ir de nuevo al Oxxo, lo hice en carro por la hueva de cargar un garrafón de agua en el lomo por cinco cuadras - las cinco cuadras de regreso son las que dan hueva, de ida es ir pateando el garrafón vacío en la banqueta, cosa muy divertida que detestan los perros de las casas -

Regresé con el agua, y sin chicles.


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