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jueves, agosto 30, 2007

Traducción

Si me pidieran el favor de inventar una palabra en inglés para Longaniza, se me ocurre: Longandnice-(long-and-nais).

Ya saben, si quieren, nomás me avisan.

martes, agosto 28, 2007

Monumento Histérico

No se cuántas veces he mencionado en este lugar que no soy bueno para relacionar fechas con eventos históricos de ningún nivel.

Soy tan bueno en eso, que hace uno mes más o menos escribí acerca de haber olvidado la fecha de cumpleaños de mi padre y de mi madre, en aquel momento me enteré y a la fecha ya son de nuevo datos que no puedo recordar, no se si es el 10, 15, 17 o lo que sea de julio, snif.

Desde ese nivel personal hasta fechas importantes en la historia de la humanidad, incluso de mi país, no se cuando fue la guerra de vietnam, o cuando la URSS se desmadró, etc...

Hace unas horas que andaba en la calle, cuatro chavos que andaban haciendo entrevistas me abordaron para ver si podían hacerme una pregunta, les advertí que si era pregunta de historia simplemente no podía contestarles porque no se nada, efectivamente me preguntaron qué se celebra el 15 de septiembre y respondí que la Revolución sin obvio saber si había respondido bien.

No entiendo el defecto en mi cerebro que simplemente no puede hacer esa relación de fecha con eventos, pero lo voy a averiguar.

Estoy seguro que, así como me sucedió con las fechas de cumpleaños de mis padres, en unas semanas volveré a tener la misma confusión revolución-independencia, como con cualquier otra fecha.

Trastorno disociativo? déficit de atención?

sábado, agosto 25, 2007

Stopwaters

Anoche salí de la oficina algo tarde por dos razones, la primera, laboral, tuvimos muchos evento al mismo tiempo y de siete personas que somos en la agencia, cada quien se tuvo que dividir en dos para hacer el trabajo de catorce, así que a las 10 de la noche aún estabamos echos bolas con un último evento pendiente para este sábado, todo salió bien, gracias a D... nosotros.

La segunda razón por la que salí tarde, puesto que es posible haber salido una hora antes cuando las cosas ya estaban bajo control, fue la tormenta que no se detenía y parecía empecinada en joder a más de cinco; esperé a que se fuera alguien con coche y me dejara de perdida cerca de casa, y así fue.

Si hay algo que amo de esta ciudad es la lluvia, lluvia todos los días, frío, nubes y días grises, en mi tierra los veranos son abrasadores y las nubes solo aparecen para decir "mira toda el agua que traigo, y no vas a ver cuando la tire en algún otro lugar".

Aquí me encanta el hecho de tener que traer un paraguas siempre en mi mochila listo para usarse, cuando llueve en mi tierra usar paraguas es simplemente una ganzada, un acto digno de pena ajena, cuando llueve es como un cubetazo celestial, 10 minutos el agua de todo el año y ya, en 15 minutos vuelve el puto sol de siempre, allá cualquier "techito" en la acera te salva y no pierdes tiempo.

Ciertamente, no voy a mentir claro, aún no domino el uso del paraguas, no es la gran chingadera pero uno no está acostumbrado a andar caminando entre la gente y demás debajo de una palapa.

Ya casi le saco los ojos a una señora, ya incurrí en varias colisiones paraguas-paraguas lo que explica la "curita" que le puse a mi paraguas por dentro para tapar una gotera muy seria.

Anoche que conseguí el aventón, me dejaron en una estación de metro y mientras caminaba con mi poca experiencia para maniobrar la madrola esa entre gente, lonas, mecates y cablés eléctricos, di una vuelta complicada entre una doña, dos niños una escalera, dos mecates y lo peor, una extensión eléctrica.

Pude sortear todos los obstáculos excepto el que resultó ser el más importante, la extensión eléctrica que en mi defensa era color negro y no se veía ni madres.

En un movimiento estrambótico con alguna parte del armatoste antimojaduras arranqué el mentado cable que noté inmediatamente, surtía del preciado fluido de electrónes a más o menos diez puestos.

Gracias a la oscuridad reinante después del desafortunado desconecte, sólo escuché mentadas de madre y muchos muchos "quién fue el hijo de la chingada", ya no quise obviamente detenerme a disculparme o reconectar la extensión, aceleré el paso y crucé la avenida en verde (y también en chinga) escuchando pasos detrás de mi (según yo).

A unos doscientos metros de distancia, sintiéndome a salvo de cualquier acto de venganza, volteo la mirada a la esquina oscura, aguardé bajo la lluvia (y bajo el instrumento del delito) a que se iluminara de nuevo, desesperé y retomé el curso sin saber si encontraron el cable que desconecté.

Sólo a mi me pasan estas chinagderas, espero no me recuerden o así, porque en esa esquina venden unas quecas de huitlacoche y chicharrón prensado muy muy chingonas, snif

lunes, agosto 20, 2007

EL Gran Chicle

Cuando era niño mis padres jugaban mucho conmigo, los fines de semana siempre eran de papá y mamá, por separado, se divoraciaron cuando yo era apenas un bebé y no puedo agradecer más esa decisión porque inmediatamente pude percibir que una hippie con sentido de responsabilidad y un músico-fotógrafo bohemio no podían permanecer juntos por las buenas.

Con mi padre siempre fueron actividades muy interesantes, era como mi Discovery Channel personal, desde buceo, tiro con arco, basquetbol hasta atrapar peces para el acuario.

Con mi madre eran actividades menos complejas, pero no menos relevantes en mi desarrollo como infante, que ahora me parezca a Pedro Infante no tiene ninguna relación con mi desarrollo como Infante, aclaro; con mi madre eran juegos de corretear por la casa jugando al gato, las luchitas, a las canicas o al trompo.

Uno de esos días en que mi madre se ponía a jugar conmigo surgió la inquietud que a todo chamaquín le nace tarde que temprano, hacer bombas con el chicle.

La jefa fue a la tienda (que era de mi abuelo y estaba en la esquina y conectaba con la casa mediante un pasadizo secreto detras de una vitrina muy antigua y que, juraba yo, era habitado por Batman) y consiguió un puñado de chicles para impartir emocionada la nueva clase a su retoño.

Eran chicles Motita de naranja (todavía puedo recordar ese aroma a tang asoleado), me pidió atención por lo que me senté muy cerca de ella para observar el arte del masticado y la manufactura oral de la bomba.

Jamás había visto una bomba tan grande y colorida en mi vida (excepto en los concursos de chabelo, pero no en vivo), mi madre quizo romperla con la punta de mi nariz, y POF!, la bomba estalló en mi cara pegando y cerrándome los ojos por completo, en mi desesperación grité y tallé con mis manos sólo para empeorar el pegosteo.

Esta morra usó hielo, aceite, y muchas cosas, no se por qué tenía en aquellas épocas las pestañas tan pinche largas, fue más de una hora de suplicio.

Todo al final salió bien, pero estoy seguro que hubiera perdido menos pestañas y todo se hubiera solucionado en mucho menos tiempo si mi madre, en aquellos tiempos una jovencita muy graciosa, no se hubiera estado cagando de risa.

Anoche no pude dormir bien, o más bien me desvelé a lo wey, sin quehacer, hoy las cuatro alarmas que tengo en cuidadosa sucesión no lograron despertarme, cuando me enteré que era hora (ya tardía) para levantarme, moría de sueño aún y no podía abrir los ojos, estaban como pegados por un gran chicle de naranja.

No tuve mucho tiempo para quedarme tirado en la cama a disfrutar el recuerdo mas que para caminar a ciegas entre carcajadas y solucionar el problema con un regaderazo.

miércoles, agosto 15, 2007

Raving on Wednesday

Vengo de un bar donde por el lugar en que estaba sentado las chicas pasaban y restregaban sus nalgas contra mi espalda alta y mi cuello, todo fue muy agradable gracias a unas veinte chicas de "muy buen ver y mejor tentar" que tenían la necesidad de pasar por el estrecho pasaje entre mi espalda y una mesa llena de pendejos.

El problema comenzó cuando comenzaron a pasar weyes, decidí la autoremoción de mi envoltorio mortal y la consecutiva colocación de este en otro lugar con mejores opciones de vista y respiro.

Ahora vengo como vengo, sin venir ebrio, sólo vengo reflexivo, pensando en la gracia inmensa de la experiencia de tocar en vivo, de tener la oportunidad de hacer sonar un instrumendo y producir una canción, que no te mueva a tí unicamente, sino a un grupo que pone atención y espera lo que sientes, espera lo mismo que tú... simplemente no estar en ningún otro lugar y dejar la noche correr.

La mesera no me conoce ni me ha visto y, quizá no la vuelva a ver, pero pago y me retiro con una despedida de beso en la mejilla, con un hasta luego como si fuera hasta mañana y una sonrisa como si hubiera sigo entregada otros cientos de noches antes; huelo el humo que huele a bar no a tabaco preguntándome cómo le hacen todos los tugurios del mundo para oler a lo mismo, encuentro una respuesta disparatada en mi mente, absurda, pero con sabor a verdad, de esas que sólo dice uno cuando está borracho, o cuando es un niño, los bares y las cantinas huelen a lo que huelen, no es porque se venda cerveza y se consuma tabaco, químicos, mota y mezclen humores humanos, huelen igual porque todos en el fondo queremos lo mismo, exactamente todo lo que no tenemos.

Y justo unos minutos antes de salir de este escondite para dipsómanos, escucho la canción "Time for Heroes" y mi piel tiembla a instantes de que mis vellos corporales se levanten como gesto de admiración por un instante musical que saca de mis adentros al sujeto foráneo que nunca seré, al extranjero extraño que habla chistoso, que detesta el calor y conoce las playeras sólo dentro de su casa porque las usa de pijama.

Y aunque cierre los ojos, tape mis oídos y deje de respirar, será inevitable notar la presencia de personas a mi alrededor que pasarán el resto de sus vidas siendo todo, menos lo que son, haciendo caso omiso a esos pinchazos en el pecho que dan todas las pistas para virvir como no saben.

martes, agosto 14, 2007

Alta cocina

*grito en la cocina*

Roomate: - Ayyyyy a la verga -

*corre a ver qué pasa*

Semidiós: - ¿Que pedo wey? me frikeó tu pinche grito -
Roomate: - Es que no mames, estoy cocinando arroz y me brincó encima el aceite we!! -
Semidiós: - Eso es normal pendejo, asústate cuando te brinque una lata de frijoles -
Roomate: - Cómo eres mamón! -
Semidiós: - Te pones de pechito, wey -

Right on time

El tiempo es como el agua, unas veces nos limpia, otras lo desperdiciamos, y en desafortunadas ocasiones se lleva todo lo que tenemos.

Left in time

Algo que en ocasiones hace bien el tiempo, es restarle importancia a esas cosas que, desde un pincipio, no la merecían.

domingo, agosto 12, 2007

Refried means

Llegando del super se rompió una bolsa y se derramó una botella completa de Windex, ahora todo el depa huele a vidrio.

jueves, agosto 09, 2007

Dedulces

Platicando con una amiga que me cuenta que le gustan unas galleta de cerdito que venden en no se qué pastelería en Medellín recordé que en mi tierra, de dónde vengo (y a la que voy cuando estoy en otro lado, aclaro), hay unos artículos de repostería que se llaman "Cochitos", no le llamamos pan, no les llamamos galletas, les llamamos "Cochitos" en obvia alusión a su forma.

Estas cosas que saben tan ricas con café, a tal vez cientos de años desde su creación no se ha podido definir su naturaleza; el "Cochito" puede ser un pan duro o una galleta aguada, ha sido un tema de discusión de interminables tardes porteñas a la sombra de una parra o en las tradicionales cocinas de las rancherías.

Esta delicia es de color café oscuro a causa del ingrediente que los hace lo que son, piloncillo, que se mezcla con la masa antes de hornear el cochito.

En mis tierras al piloncillo se le conoce como "Panocha", y también se le dice así a la parte femenina más solicitada por nosotros los hombres, curiosamente, cuando estamos en una conversación y se menciona la panocha en referencia al dulce de piloncillo no se generan risas, ni comentarios de doble sentido ni nada, a la panocha la tratamos en serio y sin confusiones, me refiero al dulce, al ser un concepto tan arraigado en la cultura de mi comunidad, la dualidad de esta palabra no causa curiosidad alguna.

Pero bueno, hemos aprendido algo de la dualidad de la panocha.

Una es la sabrosa, la dulce y rica que gusta al paladar, y la otra es el piloncillo, esa madre empalagosa.


miércoles, agosto 08, 2007

Aromartirizante

No es nada nuevo saber que los hombres nos tiramos pedos, eructamos y en general, generamos olores a animal, las mujeres no.

Y como en el depa vivimos tres weyes, hay momentos en que el asunto se vuelve una sinfonía de olores cuando estamos los tres y hasta amigos de visita.

El lunes que hicimos algunas compras de artículos de limpieza decidimos comprar un arsenal de aromatizantes y chingaderas del estilo para atacar este padecimiento tan rancio (en todos los sentidos de la palabra) de nuestro género.

Colocamos un aromatizante en la sala, de los eléctricos con un frasco que contiene el aromatizante líquido, compramos además dos botes de spray de aromatizantes, neutralizante antibacterial para rociar los cuartos y de forma más directa en sofá, camás y demás mobiliario que por su naturaleza tienda a almacenar texturas aéreas más allá de lo aceptable.

Ahora entramos al departamento y huele rico, no se detecta ningún intruso aromático extraño en la pequeña biósfera doméstica.

Sin, embargo, la emisión al aire de gases raros y demás partículas no se detiene, los sonidos y los colores extraterrenales que se observan en calcetines advierte su presencia, sólo que ahora podemos seguir viendo la tele sin voltear a ver al compañero con gesto de desaprobación y arrojar la prendas al cesto de ropa sucia sin sufrir tanto remordimiento.

A fin de cuentas el daño real persiste.

Es como anestesiarte antes de recibir una patada en el culo.

lunes, agosto 06, 2007

Pleonasmo eficiente

La mejor receta para no dedicar tiempo al amor es ocuparlo en pendejadas.

Lunes

Cuando te levantas en la mañana, te sientas en "el trono" y sientes como si hubieras comido corcholatas, sabes que las cosas no pueden mejorar en las próximas horas.

miércoles, agosto 01, 2007

Frag-mentándome

Hoy mientras viajaba de vuelta casa en el honorable Microbús, mire a una chica con las nalgas idénticas a las de ex-semidiosa, y pude notar también ya sin saber si con gusto o amarga nostalgia que la chica esta, llevaba puesto un pantalon de esos sin bolsas traseras del mismo color y material que uno que ex-semidiosa tiene y que, huelga decir me encantaba cómo le resaltaban (y resultaban) las nalgas.

Regresé la mirada hacia enfrente, perdida, entre la gente sentada frente a mi, como buscando algo que por ahí había dejado y que había perdido sin remedio; sentí incluso que la gente notó mis latidos del corazón, que el sentado a mi lado podía ver el pasar de mi sangre por las arterias de mi cuello, notar la pronta resequedad en mis labios.

No fue un instinto sexual al ver esas nalgas de una desconocida con gran cuerpo, fue algo más allá que invocó situaciones, sensaciones y texturas, no sólo en el contexto carnal.

Fue algo difícil de describir, pero fueron instantes completos, llenos, plenos, absolutos, inexplicablemente detonados por un par de nalgas, la mente fue arrastrada más allá de pensamientos de simple y vana connotación (o como chingados se escriba) sexual...

...sufrí una erección espiritual.

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