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lunes, diciembre 03, 2007

Siento que...

Odio...
a la gente con ataques de tos cerca de mi,

un cigarro mal apagado en el cenicero,
comenzar a escribir y que la pluma no pinte,
dejar algo olvidado y perderlo,
apretar el bote de mostaza y que salga agua amarillenta,
tener que raspar con una cuchara para sacar la mayonesa pegada al bote,
el azúcar,
a Celia Cruz cuando decía "Azúcar",
las boinas,
las chamarras que no quitan el frío,
el mensaje diciendo que se me acabó el crédito del celular,
el sexo interrumpido,
que el zipper de mi sudadera atrape un pelo de mi barba,
la comezón en un huevo cuando estoy entre desconocidos,
estornudar cuando camino con la taza del café a tope,
los pelos de la nariz,
el epazote y todo platillo que sazone,
las pilas que no son recargables,
las cosas recargables cuando se descargan,
los cargadores de San Diego, por maletas,
el refri del depa,
pasar recados de teléfono,
hablar por teléfono más de lo necesario,
el recibo del teléfono,
el agua quinada, y
no saber por qué siento tanto odio en este momento.

Estoy lleno de odio.

Y estoy lleno de muchas otras cosas que no son odio afortunadamente, y son tantas que es una sensación apabullante, abrumadora que reclama acción, de hacer, de dejar de hacer, de no esperar, NO ESPERAR NADA, A NADIE, NADA DE NADIE, es contundente, rotundo, contuso, categórico, pero ya no hay nada más que la acción (y la bolsita de acción debajo del sinc).

He estado muy cansado ultimamente, no en mi cuerpo, sino en mi mente, normalmente mis días son alegres, porque así soy normalmente, mi días los veo como un juego de 8 bits, colorido , tonto, y absurdamente divertido con "ruiditos" graciosos que me recuerdan a un mono bailando rumba con un sombrero de frutas.

Extraño esos días.

Y me culpo por tener tanta estúpida paciencia, en la ultima entrevista de trabajo que tuve, me pidieron que dijera una gran virtud y un gran defecto que tuviera, mencioné la paciencia (obtuve el trabajo, lo rechacé), para mi es ambas cosas, es bueno ser paciente, pero es bueno también limitarla. Por qué hablo de mi paciencia? Sean pacientes, algún día lo diré.

Sólo diré acerca de mi paciencia que ya se agotó,

Y estoy escribiendo tanta cosa, porque es lo que está saliendo de mis dedos, casi ni lo estoy pensando, por ejemplo ahorita estoy pensando en tirarle la botella vacía de coca cola zero a mi roomate que está roncando como aserradero chiapaneco.

Y lo más triste es que ultimamente me he extrañado, mucho, como si me hubiera alejado de mi mismo.

Pero me duele mucho más que quienes me quieren me extrañen.

No estaré aquí por un tiempo, tengo que irme, a ver dónde ando, y traerme jalando de las greñas, si es necesario a punta de patadas en mi culo.

Los veo y leo luego.

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