Get your own blogNext blog
Image hosted by Photobucket.com

miércoles, diciembre 12, 2007

Reflexiones y Visiones

Yo no soy un hombre religioso, debo ser sincero. Sin emabrgo soy impecablemente respetuoso de todas las religiones, y de sus creyentes. La línea de respeto se puede perder, huelga decir, cuando el creyente pretende convertirme de una forma agresiva sin respetar mi libre albedrío; desgraciadamente esas cosas ocurren.

Joako y Roberto eran dos hermanos, ambos amigos míos, Testigos de Jehová. Roberto y yo compartíamos los mismos gustos musicales, pero me mantenía alejado de él porque, entre que me platicaba de la nueva caja de singles de Cocteau Twins y que si pensaba que New Order ya no sacaría nuevo disco, trataba de salvarme del Armagedón, un suceso futuro de realización incierta que me da mucha flojera, yo pienso que tengo sólo una vida, la cual cuido lo mejor que puedo, pero también quiero disfrutar de la mejor manera; tratar de salvarme del apocalipsis, fin del mundo, juicio final, armagedón, y todos esos desastres que acabarán con el mundo -as we know it- está en chino; primero, - y lo digo despacito -, me gustaría conseguir la lista oficial de desastres celestiales que vendrán a castigar a los impuros y salvar a los otros, no se, me da la espina que no se han puesto de acuerdo de quién va primero.

Yo pienso que, y esto es una mera cosa de reflexión mañanera, si llegasen a ponerse de acuerdo todas las religiones en el orden de finales del mundo, no creo que el que toque primero le deje un cachito de apocalipsis al que sigue, porque todas tienen que cumplirle a sus respectivos devotos.

Mi sugerencia, o más bien apreciación de lo que sigue, es que, en el futuro cercano se comiencen las pláticas de los pontífices de cada religión para acordar que el fin del mundo ocurra el mismo día, y se distribuyan tareas según les vengan más convenientes; pienso, por ejemplo, elaborar las siguientes categorías a asignar - no aconsejo jugárselas en torneo relámpago de fútbol rápido pues no encuentro quiénes podrían ser los árbitros - aleatoriamente: Inundaciones, Plagas, Lluvia de Fuego, Volcanes, Guerras, Epidemias, Chupacabras e Invasión extraterrestre y destrucción del mundo a cargo de las computadoras con Windows Vista.

* Cuando tenía unos quince años, regresaba a casa caminando, a unas cuadras vi a una multitud de gente, la noche había caído, veía velas, veladoras, policías poniendo desviando el tráfico y el susurro de oración colectiva. Me acerqué a ver qué pasaba.

Resultó que si uno se paraba en la esquina viendo hacía el sur por la calle que cruzaba, a lo lejos se podía ver la cara de Cristo. Esto sucedía porque a unas 20 cuadras se podía ver la gran pared iluminada del Teatro de la Ciudad, y a 10 cuadras - entre el teatro y la muchedumbre - un gran árbol extendía sus ramas sobre la calle, entre la oscuridad de las ramas y la luz del teatro que dejaban pasar, se apreciaba algo como un rostro. Todos estaban de acuerdo en que era de Jesús. Mi amigo de la secundaria que sin querer se apellidaba Rojo le comentó a una señora que más bien era como la cara del Ché Guevara, eso le valió una quemada con cera derretida. Yo sólo vi y respeté.

Eso duró - no recuerdo bien - unos tres días. Después pasé de nuevo y ya no había gente, sólo un puñado de niños de la cuadra que miraban atentos hacia el teatro.

Los acompañé unos minutos en la tarea de abservar nada, luego pregunté qué era.

Probablemente un gracioso fue en la noche anterior a cortar una rama, o tal vez un ventarrón rompió el encanto no lo se, pero después que los niños dieron indicaciones pude ver cláramente el pico y cresta del Gallo Claudio.


This page is powered by Blogger. Isn't yours?