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domingo, noviembre 11, 2007

Juan Sinmiedo

Soy un hijo de padres divorciados, nada difícil de entender si eres un wey que nació a mediados de los setentas como yo, o en los ochentas como otros, o en realidad en cualquier época. Mis padres, como ya lo he dicho, son fantásticos, pero no juntitos; mi padre fue, es y será un bohemio, mi madre, una hippie de closet, no había manera de que duraran juntos más de unos pocos meses después de que tuvieran la responsabilidad de críar un hijo juntos, se volverían locos -más- , así que mi madre regresó a la protección de su padre - como cualquier novela, un padre de mucho dinero y alta alcuria en la sociedad de mi tierra natal -

A pesar de que mis abuelos intentaron - los intentos los hizo mi abuela, que era la jefa de relaciones públicas en la familia, mi abuelo era un pan de dios y solo asumía las decisiones de su esposa - echar a mi padre no solo de cuanto departamento rentaba -de la ciudad si podían -, mi padre se quedó, porque quería verme crecer, y que yo creciera conociendo a mi padre.

Entonces a mi padre no solo le debo esta guapura, también haber crecido con él, mi personalidad, haber tenido una infancia memorable, ser el hombre que soy ahora, así como lo soy siendo feliz.

Este fantástico señor, sólo podía verme los sábados, de las nueve de la mañana hasta que cayera el sol sin importar que en invierno cayera cuatro horas antes - la mejor trampa que encontramos mi padre y yo fue que en invierno pasara por mi a las 7 de la mañana, no fue trampa pero mi abuela no pegó de gritos -

En verano ibamos directo a la playa, de regreso a comprar un pollo rostizado en la rosticería a unas cuadras de la casa, el pollo siempre estaba increible, y el agregado al momento siempre era quién ganaba el derecho a comerse todo el cuerito dorado del pollo.

Papá - Buenas tardes, me da ese pollo cachetón que esta dando vueltas allí por favor -
Semidiosito - Nu papá, ese nuuu, ese otro está más doradituuuu -
Papá - Disculpe, mejor ese que dice Christian, dile cuál hijo -
Semidiosito - Ese por favor, sí, ese! -
Papá - YO EL CUERITO! -
Semidiosito - PAPAAAAAAAA, NOOOOOOOOO, YOOOOOOOOOO, EL CUERITOOOOOO! -

Mi papá sabía que yo esperaba a que el me ganara el cuerito para yo luego luchar por él.
Yo sabía que el sabía.
Tantos años, cada sábado que optábamos por pollo, mi padre lo comió sin grasa, jamás perdí una lucha por el cuerito del pollo.

En invierno no íbamos a la playa, eran actividades en su casa o el patio, limpiar el acuario, jugar basketball, ver películas o cocinar algo juntos.

Verano o Invierno a veces yo andaba más cansado de lo normal y antes de que me llevara a casa, me dormía una siesta y le pedía a mi padre que me contara un cuento.

Semidiosito - Papá, cuéntame un cuento para dormirme un rato -
Papá - Un cuento? Qué cuento quieres que te cuente? -
Semidiosito - DE JUAN SINMIEDO PAPÁ -
Papá - A ver pues, mira, pero pon atención eh? -
Semidiosito - Siii! -
Papá - Juan Sinmiedo y sus amigos estaban parados frente a una casota grande grande al final de la calle, y como Juan Sinmiedo era famoso en la escuela por no tenerle miedo a nada, ni a la Directora, pues lo retaron a que se fuera a dormir una noche a la vieja casona donde se decía había fantasmas; entonces Juan Sinmiedo aceptó el reto y....
Semidiosito ~ZZZZZzzzzzz~

Jamás pasé de esa parte del cuento, mi padre jamás se supo un solo cuento de Juan Sinmiedo, ni ningún otro, si los hubiera sabido no los hubiera necesitado.

Ya tenía lo que quería, y nunca ha sido de otra manera.

Te amo papá.


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