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viernes, noviembre 09, 2007

Agua Quinada, ahora me gusta mucho menos

No se realmente cómo comenzar a escribir esto que, huelga decir, voy a comenzar a escribir.
Puedo iniciar este texto mencionando al multicitado refrigerador como escenario de este suceso de escalofriantes consecuencias; o tal vez, aludiendo directamente a la pareja de cristalinas protagonistas que, digo sin exagerar, me tienen muy alejado de la tranquilidad.

Mejor comienzo a como me salga esto, que es la verdad, pura y fea verdad.

El refrigerador del depa de por sí ya tiene historia y nos hace sospechar de que hay algo en él que no es consistente con el comportamiento de el resto de los refrigeradores que hemos conocido, sin embargo no dejamos de pensar que, quizá todo se deba a un simple dipsómano en la línea de ensamblaje, nada más.

Por otro lado, y entrando de lleno al tema que pone la piel de gallina, haré una pequeña retrospectiva:

El año pasado vine al DF, era Octubre, me quedé todo el mes, recién llegando a los pocos días, mi roomie, el menor, tuvo a bien tirar un party en el departamento, hubo mucho vodka y mucha agua quinada, peda de la cual no quedó nada vivo, más que dos botellas de agua quinada peñafiel que por no tirarlas fueron a dar al refrigerador.

Ha habido desde entonces muchas otras borracheras aquí, con vodka y agua quinada - que dicho sea de paso detesto y cambio por agua mineral y jugo de limón - e invariablemente ese par de botellas han salvado sus pellejos de forma inexplicable.

Personalmente desde que comenzaron a pasar los meses, las botellas de agua quinada peñafiel olvidadas en el refri detonaron mi impaciencia, estorban, quitan espacio, se caen, ruedan dentro del electrodoméstivo sin vergüenza, ni consideración, han aplastado aguacates maduros, tomates, y también caído en salsas y caldos que dejamos destapados. No las quiero, ni las quieren mis roomies, pero ahi siguen impunes.

Este asunto de desagusto por las mentadas botellas no había pasado de eso, molesta presencia estorbosa; hasta anoche, cuando no sólo yo, sino también mi roomate notamos con miedo y tintes de pavor algo que creemos sobrenatural. Arranco ahora con lo que pasó:

Antenoche mi roomate llegó con sus compitas de la escuela, con una botella de vodka - que por la marca debí haberlos corrido, de entrada -, hielos y un six de botellas de agua quinada; ante esta escena prosiguió un diálogo parecido a este:

- No mames, Karat!, el vodka más corriente que le sigue ya viene botellas de plástico wey, no mames!
- Pues es que es el barato y embrutece.
- Si ya vi, te costó más caro el six de agua quinada francesa que compraste, menso.
- Chale si es cierto, 30 pesos más, no nos dimos cuenta!
- Además wey, ahi en el refri están las dos putas botellas de agua quinada que tienen como un año ya, estan cerradas por qué no aprovechan y las matan de una vez, me caga verlas ahi dentro.
- Huh? No wey ya no están, ahorita antes de ir a comprar las cosas revisé para ver cuántas botellas de agua quina comprábamos y no las ví.
- Nah no mames, ahi las vi en la mañana, además quién chingados se las va a llevar o tomar?
- Pues no estaban, a ver vamos!

Los dos volvimos a revisar el refrigerador, todas las repisas, la puerta, hasta la caja de las verduras y el congelador, las botellas no estaban, hasta revisé la alacena, los cajones de los cubiertos y "el cajón de chingaderas"; a pesar de que no encontrarlas no pasó de ser algo muy extraño y ya, sólo pensé - no se quién se las chingó pero que bueno -.

Ayer desperté tarde, como siempre saludando al día con una rascada de nalgas; Acudí a la cocina a preparar café, recuerdo que al sacar el café del refri no vi las botellas de agua quinada y estalló en mi rostro, una sublime y delicada sonrisa de gusto.

A media tarde, volví a abrir el refirgerador en un desesperanzado intendo de encontrar comida que no había, las botellas de agua quinada ausentes restaron amargura al desengaño alimenticio, fui a comer tacos de guisado al metro.

En la noche, mi roomate y un amigo jugaban FIFA 2008 en el xbox, yo chateaba y en resumen pendejaba plácidamente cuando la sed me levantó hacia el refri para sacar una Coca Zero que había comprado medio caliente y habia metido a enfriar.

Al abrir, en la primer repisa, digamos que a la altura de mis ojos segun se agacha un poco uno, perfectamenete colocadas una al lado de la otra, las dos botellas de agua quinada marca peñafiel estaba de vuelta dentro de refrigerador.

Un hilo de frio recorrió mi espinazo, regresé corriendo a la sala a reclamar/decir a este wey que la botellas estaban de nuevo ahi dentro, pensaba que era una broma pero la cara que le vi a mi roomate dijo lo contrario, pude ver como se le puso la piel de gallina, se levantó de un brinco y fuimos de nuevo a ver.

Las dos ahi estaban, como riéndose de nosotros, las mismas, las mismas raspaduras en las etiquetas, las mismas manchas de salsa en las corcholatas.

Practicamente sólo yo había estado en el departamento desde que no las vimos hasta anoche, no se qué pedo con esas aguas quinadas, pero esto no esta nada chido, ya hemos platicado y no sabemos qué hacer.

Quién exorcisa aguas quinadas? un repartidor ?


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