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sábado, octubre 13, 2007

La noche acabó... conmigo.

El día comenzó al medio día cuando desperté con una rezaca monumental, tirado en la alfombra sintiendo las repercusiones de vicios sabrosos, nula ingesta de agua y una boca con sabor a embotellamiento en viaducto.

En el sillón a mi lado, está un amigo que sigue actuando como costal de cemento, inerte y polvoso.

En dos horas hay juego de fútbol. Yo no juego el juego, yo veo, los deportes me cansan, la mayoría; el juego lo ganó el equipo de mi amigos, jugaron como nunca y se adjudicaron la primer victoria en el torneo, siempre pierden y los marcadores son abominables.

De regreso, el tráfico es terrible, me duele la cabeza, puedo imaginar mi cerebro hinchándose dentro del cráneo, cierro los ojos y lo veo como un mimo intentando salir de una caja invisible, con la cara triste, desesperado mientras ninguna pared de si prisión cede, salen lágrimas de tinta negra de sus ojos de cruz.

Suena el teléfono de mi amigo, hay p
lan, me pregunta si sigo con el plan, decido seguirlo, sigo el plan.

La primera parada es un restaurante bar mamón y caro, no traigo ni un varo, no hay problema, es quincena y mas de dos tarjetas ya tienen el depósito de nómina, en la mesa hay mujeres gritonas, a veces es chido, a veces no, no pienso mucho, la cerveza me está cayendo mal, cambio a whiskey, mejora mi estado de ánimo, el dolor se fue, estaba pensando en irme yo primero.

Hemos tomado ya bastante; el DF es un pañuelo, bueno, es más grande, una sábana, pero de todos modos, sigue dándome sorpresas (un amigo de mi papá solía decir "sorpresa inesperada", mi padre siempre lo corregía, nunca quiso entender), encontré a una amiga en estado etílico, muy platicadora e imprudente, como sea, es divertido.

La segunda parada fue encontrar el lugar donde se desarrollaba una Fiesta Cumbia Undergound o Darkycumbia, es la primera fiesta tropicalosa que me da miedo, no bailo cumbia, no bailo tropical, no me gusta nada que huela a coco mas que la piel de una chica bajo el sol del Pacífico donde la arena es fina y las playas son largas.

Encontrar el baño en la fiesta en una sucesión de vueltas a la derecha una vez entrando por la puerta de la cocina, encontré curioso que, entrando por la puerta de la sala, el baño esta a el mismo número de vueltas, pero a la izquierda; este party hardcorecumbia no me esta sentando bien, creo que afuera vi a un tipo con chaleco antibalas.

La fiesta de pronto murió, detectamos que si la retirada no es pronta acabaremos recogiendo el cagadero que dejaron los bailadores, salimos, ya no puedo beber más, pero hay algo en el exceso que me atrapa, en el exceso de lo que sea, de alcohol, de químicos, de palabras, de música; el exceso seduce, diabolicamente te dice que te quiere.

¿Qué sigue? Sigue más, lo que sea, apenas son las cuatro cuarentaitrés, ¿de dónde salió más? Ok, ya preguntar no sirve de nada.



Camino al departamento de un amigo, hay tres escenas, un choque terrible y la presencia de 12 ambulancias, una plaga de paramédicos, bomberos, mirones y a un lado, a dos de tres caídas, una gran lucha entre ajustadores de seguros en impecables uniformes de piel y máscaras de santos.

Me gusta reir, me gusta en
contrar la gracia de cualquier cosa, con éxito lo logro cada vez, aunque a veces cuesta más trabajo, más... ánimo.

Hoy me levanto cansado, sin la moral afectada, pero afectado. Me siento raro, dual, como si las cosas estuvieran en orden, un orden macabro.

Me calmo y respiro hondo, dicen que todo está en la mente, en el mimo triste dentro de mi cabeza.



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