Get your own blogNext blog
Image hosted by Photobucket.com

miércoles, agosto 15, 2007

Raving on Wednesday

Vengo de un bar donde por el lugar en que estaba sentado las chicas pasaban y restregaban sus nalgas contra mi espalda alta y mi cuello, todo fue muy agradable gracias a unas veinte chicas de "muy buen ver y mejor tentar" que tenían la necesidad de pasar por el estrecho pasaje entre mi espalda y una mesa llena de pendejos.

El problema comenzó cuando comenzaron a pasar weyes, decidí la autoremoción de mi envoltorio mortal y la consecutiva colocación de este en otro lugar con mejores opciones de vista y respiro.

Ahora vengo como vengo, sin venir ebrio, sólo vengo reflexivo, pensando en la gracia inmensa de la experiencia de tocar en vivo, de tener la oportunidad de hacer sonar un instrumendo y producir una canción, que no te mueva a tí unicamente, sino a un grupo que pone atención y espera lo que sientes, espera lo mismo que tú... simplemente no estar en ningún otro lugar y dejar la noche correr.

La mesera no me conoce ni me ha visto y, quizá no la vuelva a ver, pero pago y me retiro con una despedida de beso en la mejilla, con un hasta luego como si fuera hasta mañana y una sonrisa como si hubiera sigo entregada otros cientos de noches antes; huelo el humo que huele a bar no a tabaco preguntándome cómo le hacen todos los tugurios del mundo para oler a lo mismo, encuentro una respuesta disparatada en mi mente, absurda, pero con sabor a verdad, de esas que sólo dice uno cuando está borracho, o cuando es un niño, los bares y las cantinas huelen a lo que huelen, no es porque se venda cerveza y se consuma tabaco, químicos, mota y mezclen humores humanos, huelen igual porque todos en el fondo queremos lo mismo, exactamente todo lo que no tenemos.

Y justo unos minutos antes de salir de este escondite para dipsómanos, escucho la canción "Time for Heroes" y mi piel tiembla a instantes de que mis vellos corporales se levanten como gesto de admiración por un instante musical que saca de mis adentros al sujeto foráneo que nunca seré, al extranjero extraño que habla chistoso, que detesta el calor y conoce las playeras sólo dentro de su casa porque las usa de pijama.

Y aunque cierre los ojos, tape mis oídos y deje de respirar, será inevitable notar la presencia de personas a mi alrededor que pasarán el resto de sus vidas siendo todo, menos lo que son, haciendo caso omiso a esos pinchazos en el pecho que dan todas las pistas para virvir como no saben.

This page is powered by Blogger. Isn't yours?