Get your own blogNext blog
Image hosted by Photobucket.com

jueves, agosto 09, 2007

Dedulces

Platicando con una amiga que me cuenta que le gustan unas galleta de cerdito que venden en no se qué pastelería en Medellín recordé que en mi tierra, de dónde vengo (y a la que voy cuando estoy en otro lado, aclaro), hay unos artículos de repostería que se llaman "Cochitos", no le llamamos pan, no les llamamos galletas, les llamamos "Cochitos" en obvia alusión a su forma.

Estas cosas que saben tan ricas con café, a tal vez cientos de años desde su creación no se ha podido definir su naturaleza; el "Cochito" puede ser un pan duro o una galleta aguada, ha sido un tema de discusión de interminables tardes porteñas a la sombra de una parra o en las tradicionales cocinas de las rancherías.

Esta delicia es de color café oscuro a causa del ingrediente que los hace lo que son, piloncillo, que se mezcla con la masa antes de hornear el cochito.

En mis tierras al piloncillo se le conoce como "Panocha", y también se le dice así a la parte femenina más solicitada por nosotros los hombres, curiosamente, cuando estamos en una conversación y se menciona la panocha en referencia al dulce de piloncillo no se generan risas, ni comentarios de doble sentido ni nada, a la panocha la tratamos en serio y sin confusiones, me refiero al dulce, al ser un concepto tan arraigado en la cultura de mi comunidad, la dualidad de esta palabra no causa curiosidad alguna.

Pero bueno, hemos aprendido algo de la dualidad de la panocha.

Una es la sabrosa, la dulce y rica que gusta al paladar, y la otra es el piloncillo, esa madre empalagosa.


This page is powered by Blogger. Isn't yours?