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miércoles, abril 18, 2007

Microbusero Casquivano

Ya he comenzado a perder el estress de la llegada y en la misma proporción he iniciado el proceso de abrir los ojos a mi alrededor, la cotidianidad arranca la carrera, le tienda de la reflexión urbana inaugura sucursal en la Capital.

(Después de tres horas regreso al post)

Hoy en la mañana tomé el microbús y noté inmediatamente que el chofer era el mismo que conducía el micro ayer que regresaba al depa, rostro inconfundible, cabello apelmazado (o como chingados se escriba), nariz condoreña y mirada de asesino serial en sabático.

Noté todo eso porque ayer llevaba a una mujer sentada a su lado, una señora que bien podía pasar por La Tigresa del Oriente on Crack, el cuate este la maltrataba fuertemente porque no le habia preparado la comida correctamente, no se si alcancé a escuchar que la torta estaba demasiado enchilosa, que ahora tenía además de hambre chorrillo, ella le tocaba el antebrazo y le pedia que se calmara que iba a chocar en una de esas.

La tipa quería bajarse con él al final del recorrido, pero este wey le pateó el culo mucho antes diciéndole que no la quiería ver, que no sabía qué pensar, la doña baja emputada jurándole que es la última vez que le hace tortas, qué no sabe lo que se pierde.

A las dos cuadras este Tenorio Urbano se detiene para subir a otra señora también bastante respuestita del cuerpo, muchos pensaron que era un asalto a blusa armada porque los botones amenazaban fuego.

Se sube esta señora, le da beso en la jeta y le dice - hola chiquito -, este cabrón le responde con un poco discreto - No me digas nada que ando encabronado - bajando la voz para decirle que no ha desayunado que casi se anda desmayando.

A las dos cuadras la tipa se baja, le da beso francés con extensión a lenguetazo en la oreja por culpa de un frenón en el semáforo.

Hoy en la mañana, este cabrón traía a una tercera sujeta, no la del desyuno, no la del beso frances advanced, una tercera mujer, que no le soltaba la mano ni para meter los cambios, y que le ayudadba con el vuelto de los pasajes.

Ella le dice - Ya me bajo aquí en la que sigue - a lo que galantemente responde este wey - uuuy ya me dejas? con lo que me gusta verte aquí sentadita, a qué hora te veo mas tarde? -, entró un puño de gente y sólo alcanzaron a compartir sonrisas "diamor".

Ah el amor tan cabrón que alcanza para todos.

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