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lunes, octubre 09, 2006

Latin American Frijoles


Son las 12:15 a.m. en mi reloj, y segúramente en el de un chingo de personas más, no puedo dormir como tantas pinches noches, pero hoy especialmente eso me tiene un poco de mal humor, tal vez porque mañana tengo cosas qué hacer y que, por otros insomnios no he hecho en días anteriores por levantarme a la hora que se me hinchan el huevo izquierdo (seguido inmediátamente del derecho, incluso a veces, viceversa).

Cambiando canales a lo pendejo y de cualquier otra forma negada, me topé con un video en el canal Sony Entertainment Televisión (canal que veo mucho por la comedia snob de Frasier y la comedia nonsense de Seinfeld) que me puso literalmente los pelos de punta; era Jon Secada con su look panochero que adoptan todos los artistas latinos que se van a vivir a "Jubiladolandia" (Miami, Florida), pantalones blancos de manta, sandalias y una camisa abierta más delgada que la sangre de Gasparín el fantasma amigable, pero eso no fue todo aparte de que el video tan piñata bien pudo haber sido hecho con el culo de cualquier individuo, el tipo en cuestión traía el pelo alaciado (o como chingados se escriba), recordé con pena ajena que este pendejo desde que he tenido la desgracia de verlo, ha tenido el pelo chino, como frijoles refritos.

Los hombres, con la excepción de los que son gay (y lo digo con todo mi respeto) y los que se hacen llamar metrosexuales (y lo digo con respeto reservado para estos últimos), tenemos nuestros recursos para vernos "bien" para las viejas, así, con sus limitantes.

Es muy fácil que me entienda machista, pero no se trata de eso este escrito, veamos.

Una mujer, históricamente, se ha adornado para el hombre y para tambien verse mas bella que sus amigas, como fin último, instintivamente animal, tener la capacidad de poder elegir de entre más y mejores hombres. De allí que la mujer desde tiempos inmemorales, recurra al maquillaje y a la modificación de su cuerpo, para embellecerse, para sentirse ella hermosa.

Uno como hombre, tiene pocos recursos, pero los suficientes.

Yo cuando nací tenía el pelo chino, como frijoles refritos, pero más aguados, a toda madre, luego, por azares del detino y una llanta de mi carreola que estaba madreada, fui a dar de cabeza en un escalón de la cocina, mi madre decidió que era buen momento, aprovechando el madrazo y las tantas puntadas en mi cabeza, que me raparan, fue desde entonces que tengo el cabello de la quinta chingada, yo creo que me raparon con a puerta del carro, porque me destinaron a usar gel el resto de mis días.

Sin embargo mi pelo es así y con gel lo acomodo como puedo y trato de que se vea lo más estético según mi gusto, por tener el cabello en el peor punto intermedio entre lacio (o como chingados se escriba) y chino no tengo por qué irme a comprar una plancha o una madre de esas para enchinarlo.

Si me pongo cerdo, hago ejercicio y trago menos pendejadas, si estoy muy pinche ñengo pues visito más seguido al wey que vende hot dogs en la esquina y trago mas pizza, sencillo, eso, proveído el hecho de que me importe claro.

Los hombres, en lugar de maquillaje, nos peinamos como queremos (mientras podemos, snif) y usamos la barba (los que tenemos) para cambiarnos la jeta a como nos plazca, eso es lo más lejos que llegamos en cuanto a cambios de rostro.

Repito que ser hombre no significa que tengas que parecer que te agarró el pantalón la cadena de la bicicleta, sino sólo aplicar sentido común.

A dónde llego con esto? Sepa la chingada, ha de ser este pinche insomnio.

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