Get your own blogNext blog
Image hosted by Photobucket.com

lunes, octubre 02, 2006

Crónica de un suicidio muy platicado


Paso mil veces por allí, es calle básica para la circulación en esta pequeña ciudad, pero hoy, tal vez con la mente un poco más abierta gracias a los resíduos tóxicos de la fiesta eléctrónica a la que fui anoche, tuve un flashback.

Iba en el carro con un par de amigos, ibamos con rumbo desconocido a las tres de la tarde, y con una ballena helada como antídoto del envenenamiento previo, de pronto dimos vuelta al boulevard, pasamos frente al Centro Deportivo y allí fue cuando vi la torre.

Cuando era yo un mocoso de cinco años, una tarde de Otoño, iba en el carro con mi madre y mi tía, yo en el asiento trasero pensando en que Chabelo no tardaba ya en comenzar a enseñar los nuevos juguetes para Navidad, cuando se detiene en un semáforo y se topa con una amiga en el carro de al lado y le dice que hay un desmadre en el Centro Deportivo, un sujeto se subió y grita desde arriba que se va a lanzar al vacío, nunca entendí eso de "el vacío", supuse que era la alberca que habían drenado porque tenía una rajadura y estaban gastando mucho en agua para rellenarla cada semana.

Inmediatamente mi madre dió vuelta en U para ir a ver el tan sonado (perdón, alarmante y trágico) acontecimiento, estuvimos en breve en ubicación preferencial.

Aquel sujeto ya no gritaba mucho, se agarraba de la punta del tubo que no se a la fecha si es un pararrayos o para poner una bandera que jamás he visto, me recordaba por forma de agarrarse, a King Kong en el Empire State; amenazaba con lanzarse en cualquier momento, yo esperaba que se le resbalara la mano y cayera por fin en una de esas en que se agachaba de más para insistirle a un espectador muy gordo que se reía de él, de que no era nomás para llamar la atención, que era un hombre triste.

Llegaron los bomberos, dijeron que mientras no se intentara prender fuego el cuate ese, no hacían nada y que, no podían estar perdiendo el tiempo además y que, aunque fuera otoño los trajes era muy calientes, que les llamaran de nuevo si ocurría algo salvo que si lo que querían era que bajara de una vez que con un buen chorro de agua seuramente lo tumbaban.

La Cruz Roja hizo menos ruido que los bomberos, si se bajaba por la escalera no era asunto de ellos sino de sus familiares de meterlo al manicomio, y si escogía brincar al vacío (insistieron en el término "vacío") segúramente el que debería estar presente es un Ministerio Público y el Forense; se fueron despacito y sin hacer ruido.

La policía no vió crimen que perseguir ni pensaron como solución subir a convencerlo pues apenas había espacio para el suicida, que si alguien subía ya serían un suicida y un pendejo allá arriba, que mejor se iban, pero dejaron claro y fueron enérgicos al hacerlo que si se enteraban del algún delito en el desarrollo del acontecimiento actuarían sin chistar y sin tocamiento de corazón.

Me acabé tres refrescos que estuve comprando en la tiendita de enfrente, mi mamá y mi tía un six que ya traían en una hielera en el carro, transcurrió casi una hora, la gente comenzó a irse, el presunto suicida ya estaba sentado, le estaban sudando mucho las manos y tenía miedo resbalarse del tubo y matarse.

El reclamo combinado de las vejigas de mi madre, mi tía y mia más el aburrimiento al final provocó la retirada.

Ya no supe si finalmente si el tipo se lanzó al vacío o se bajó por donde subió, al pié de la torre estaba su esposa, la estuve viendo mucho tiempo, a Don Suicida no pudo haberle ido bien de ninguna de las dos formas.

This page is powered by Blogger. Isn't yours?