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viernes, septiembre 01, 2006

Post Ardilla


Lo dijo muy MUY claro Mario al decir que las mujeres son como los changos: cuando se sueltan de una rama es porque ya tienen otra de dónde agarrarse.

La rama aquí en esta metáfora obscena, somos nosotros, los hombres, claro.

Yo puedo ser, haber sido, y seré quién sabe cuántas veces una "rama soltada", eso no lo pongo en duda, en juego y ni siquiera lo argumento, la vida así se mueve y opera, lo asumiré cuantas veces tenga que hacerlo, estoicamente, chillando a veces, para afuera, otras para mis adentros.

Ahora ha alguien visto cómo cae un chango cuando la nueva rama se quiebra?

Ni estirando la cola puede a veces regresarse a esa rama que dejó, y azota, duro.

*Si su cola le alcanza para regresar a la rama, está comprobado que le arde mucho, por detener la caída.

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