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jueves, septiembre 28, 2006

Las Nieves de Octubre


Yo entiendo muchas cosas, porque soy un gran hombre, inteligente y, huelga decir, de infinita capacidad de comprensión, pero hay momentos en la vida de todo ser humano en que simplemente chocan sus sentidos y no logra captar nada acerca del comportamiento de la gente, no porque a fin de cuentas me importe la gente, sino por mera curiosidad académica.

El caso especial al que me refiero, es de el hijo del señor de la acera de enfrente, no se ni cómo chingados se llama, pero el papá es famoso en el barrio y le dicen Don Chuy, es el dueño del depósito de cervezas de la esquina, de la vecindad del chavo del ocho en medio de la cuadra y de varios locales frente a mi casa, su hijo, para comenzar, tiene como 18 años, al parecer no quiso seguir estudiando, por su cara, asumo que nomás eso de estudiar no se le da, y con eso de que el año pasado decidió casarse por simple gusto y amor, se viene a fortalecer el porqué en la escuela no le fue bien, el niño es un bruto.

Trabajar, siempre lo he dicho, es honorable, sea el trabajo que sea, es dinero bien ganado y un peso de un barrendero vale igual que el de un gran empresario (el pedo que el barrendero tiene muchos menos de esos); el pedo es que este cuate trabajaba de guardia de seguridad de una tienda departamental, y se animó a casar con su novia que no trabajaba (estudiaba y ya no estudia, es ama de casa, bueno, ama de cuarto), dejó el trabajo para emprender un negocio que se tardó un año en idear lo que le trajo muchos problemas con la vieja.

Se pasó dos semanas acondicionando un cuarto que daba a la acera, para fonda, puso una mesa en la entrada de la vecindad donde cada que había comensal y quería entrar un carro, amable y rápidamente los esposos removían los platos, vasos, mesa y sillas diciéndole al desconcertado señor con medio sope en el buche que se pegue a la pared y aguas con los pies para que pase el carro.

No duró mucho el negocio, entre los dos comían más de lo que vendían, se entiende porque ambos son amplios.

Ahora al parecer han comenzado otro negocio, pienso yo, y aquí entra la incógnita, y no juzgo y admiro el esfuerzo de hacer algo en la vida, pero lo que si critico es la hueva de pensar y razonar que es cosa distinta, si no tienes ideas, preguntas.

En otro local de su papá, está abriendo una NEVERIA, ayer fue la inauguración, puso esas pinches bocinas a todo puto volúmen para llamar la atención, sí, lo hizo, pero de todo mundo para mentarle la madre por el ruidajo en todo el barrio, no vendió nieve.

No abres una nevería en un lugar por dónde simplemente no pasa gente a pie, la calle es transitada pero los que se detienen son los borrachos a comprar ballenas heladas, y no vas a competir contra las mil "Michoacanas" que invaden la ciudad y están colocadas donde la gente sí quiere tragar nieve.

Y en todo caso, no abro una nevería en Octubre, justo unas semanas antes de que el calor se vaya a la rechingada.

Ya sudé, voy por una nieve de pistache.

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