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martes, agosto 22, 2006

Las tostadas me embarran la jeta


Y es que a lo mejor soy muy pinche wey para tragar, cosa que puede ser cierta.. pero... ayer fui a cenar con una amiga.... no sabíamos que cenar...

Decidimos comer algo muy mexicano, fuimos a comer a Tortas el Rey, que dicho sea de paso y aclarando el punto no nomás vende tortas ni es un puto rey...

Pedimos Tostadas, ella de carne de res, y yo de pierna de cerdo en adobo muy de por acá...

No quiero convertir este blog en un pedo amarillista pero trajeron unas pinches tostadas que pensé que me estaba casando y se le había olvidado el cocinero ponerle las pinches figuritas de los novios en el tope del pastel...

Tres tostadas mas grandes que el ego de Maradona (o como chingados se escriba), unas madres impresionantes con ciertamente un aguacate rebanado encima cada una y media lechuga y claro, dos o tres cerdos muertos...

A la primer mordida me embarré de madre y media (crema, aguacate y salsa con sus respectivos pegostes de lechuga, tomate y cebolla) hasta las placas del carro, y así fue toda la comilona; pero mi amiga, ella bien, teniendo una boca exponencialmente más pequeña que la mía (pero con suficiente espacio para.... bueno, ajem), lucía impecable después de de varias mordidas.

No se si sean genes o mamadas de esas, pero ahora que filosofo (reflexiono) no recuerdo haber visto ninguna mujer embarrarse la jeta comiendo algo (bueno sí, sólo cuando comen ... bueno ... ajem... uds, me entienden)... nada, ni un pinche forense le podría encontrar huellas de tostada en los labios.

Terminamos de comer y ella uso sólo una servilleta al final y yo me había acabado todo un lado completo de esos servilleteros muy chic que surten servilletas por ambos lados.

Se que no soy yo nomás, pero a lo mejor somos un grupo reducido de hombres que tenemos los genes embarratibos, a lo mejor no, yo qué se... pero las morras tienen esa gracia para tragar tostadas que me deja asombrado.

En fin, acabó la cena y la fui a dejar a su casa, me estacioné a unas cuadras porque había un party que estorbaba con tanto pinche carro, la acompañé a la su casa y caminamos, unos cuantos metros antes de llegar a su casa observé algo en la acera oscurecida por la noche nublada.

- Aguas!!!-

Ja... le avisé, alcancé de decirle donde estaba la mierda del perro del vecino (que parecía de vaca) y la pisó con los dos pies (sí, Newton y Einstein confirmaron que eso era imposible) haciendo una maroma estilo Matrix pero sin traje de vinyl y sin estar tan buena, cachándola yo mero al tiempo que dejaba ella salir un sofocante grito de A LA VERGA! que, de no haberle tapado la boca, revienta más cristales que el 9/11....

Mi mundo se destruyó y reconstruyó en menos una sola noche...

Si comer tostadas me embarra la jeta, para eso hay servilletas.

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