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jueves, julio 06, 2006

A/C


Me despierta mi exnovia a las 10:30 de la madrugada, yo, desvelado y semicrudo, en calzones y como siempre con una erección matutina que hace que duerma chueco en virtud de mi costumbre a dormir boca abajo.

Me pide un "raite" a su trabajo porque no tiene carro, yo le digo que si, que me de tiempo de bañarme, ella está de acuerdo pues también tiene que hacer lo mismo; el calor afuera es de ya casi 38 grados, mi bronco color negro tamaño hummer pero look rancho arde por dentro a una temperatura de 50 grados, me meto con mi café frío para que se caliente de nuevo.

Me detengo en la gasolinera (gasera, gotera o gasolinería), ardo, llego por ella y no está lista y no puede bajar, espero en el rayo del sol, no hay ni un árbol frente, a un lado o nada, pinche calle, si me meto al carro hay sombre pero me siento como pizza, si me salgo me quemo el lomo con mi camiseta negra, decido dar vueltas y generar viento en contra ilúsamente.

Sale de casa disculpándose por la tardanza de haber tenido casi una hora para estar lista, no surprise so far.

En esta ciudad así de pequeña, hay calles congestionadas que toman más de media hora para avanzar un par de cuadras, es raro pero se da, y se dió, y me dió, por fin se baja en su trabajo y corro a tomarme un café caliente en un café frío, tienen aire acondicionado que provoca que los testículos se me suban a un lado de los riñones.

Pido un café americano hirviendo, me siento, enciendo mi ipod con nueva música, enciendo mi pocket pc con WiFi, explorer y msn-messenger, la vida es bella en clima artificial, en este clima generado por estos aparatos.

Tenía mucho que no veía a Anahí, una mesera que trabaja por las mañanas, en cuanto entro me sonríe y me pregunta dónde me he metido, veo su cuerpo, y su cara coqueta y sólo pienso en decirle dónde me gustaría estar metido en realidad. Sólo nos saludamos y juego negramente diciendo que pensaba que la habían despedido; sonrié y me devuelve el clásico - ayyy que maloooo! - regreso a mi mesa y me dejo de coqueterías, no es mi estilo.

Que bello es el aire frío, es bello, es recomfortante, calmante, tranquilizante, me deja pensar mejor, me deja concentrar mis ideas en cosas correctas y no reaccionar como terrorista.

Suena mi celular y es mi exnovia.
Quiere aventón de nuevo, yo sigo en el café, ya se desocupó, le hago el paro y voy por ella, la calle que antes estaba congestionada ahora está cerrada, parece que hubo asalto en el banco de la esquina, tengo que dar una vueltota para pasar por ella por el lado de la playa, más calor con la brisa y vapor del mar que, auque se ve precioso, causa sopor, puta calor de mierda.

Se sube y debido a la vía tomada nos toca maleconear sin haberlo planeado, decido ir de plano a comprar unos cocos bien helados, tomamos el agua riquisima a la orilla de la playa pero bajo una gran sombra, después comemos coco rebanado con chile y limón, le digo que preferiría que alguien tomara el agua del coco y me la pusieron intravenosa, me dice que me muero, le digo que no, en emergencias, si uno pierde mucha sangre y no hay mas que agua de coco, ésta se puede usar como sustituto, no se si como plasma, pero salva la vida, impresionante, ella asiente con la cabeza mientras acaba su último cacho de coco y me hace saber con un ademán que es hora de ir a casa.

Me refresqué pero el calor es insufrible.

La dejo en casa, regreso a la agencia con unos amigos, uno de ellos, el que menos bebe alcohol, no soporta la intensidad del calor y me hace una solemne request para comprar por lo menos 8 cervezas heladas y beberlas como si no existiera un mañana, lo apoyo en la moción y aquí estoy sentado, bebiendo una cerveza muy helada, tan helada que si un pingüino me la pasara hubiera usado guantes para tomarla.

Tengo 32 años viviendo en este desierto con gente, playa, cerveza helada y chicas con nalgas preciosas, tengo años, muchos años ya sintiendo los "calores" y los "sofocos", y me he quejado todos y cada uno de ellos seguramente, pero he encontrado tal vez una satisfacción enfermiza en esta temperatura que derrite tableros de carro y convierte el asfalto en goma de mascar.

Mis dolores, mis desgracias me gustan porque siento muy bien cuando me los quito de encima, esas son palabras mayores, sin embargo estoy convencido que existen los llamados "campos de entrenamiento psicológicos" (así les he llamado por más inapropiado que sea), no he comprado aire acondicionado en mi casa, para morir de calor, para saber, sentir de a cómo me toca, para sentir realidad, me cagan las ilusiones, me caga la incertidumbre causada por falsos escenarios, me gusta la realidad en mis terrenos, la fantasía la acepto sólo cuando entro a ella antes sentirla mía.

De otra forma sería, en realidad, un pendejo.

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