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lunes, enero 30, 2006

Sueño y película

No logro averiguar y ponerme de acuerdo qué fue, si los dos tequilas que le acepté a mis compas, o los cuatro tacos de carne asada que les "gorrié" (a pesar de todo, me siento muy tonto escribiendo el "eé" aunque sea lo correcto), pero noche tuve un sueño muy reputachingón, jamás había tenido un sueño como éste, EL MEJOR SUEÑO!

No puedo narrar mi sueño porque duró exactamente lo que dura una buena película de terror, mi sueño fue una perfecta película de terror, en la que yo era uno de los protagonistas (no el único ni necesariamente el más chingón), fue increible, fantástico, y lo tengo todo grabado en mi mente, tanto que lo voy a convertir en lo que será mi primer y único cuento escrito en mi vida aunque me tarde 10 años en escribirlo.

Mi sueño tuvo las siguientes carácterísticas:

Se desarrolla en un pueblo turístico de 10,000 habitantes cerca del Pacífico (El océano, no la cerveza, aunque si vi dos expendios).

Hay un sacerdote que por accidente descubre que en ese pueblo habitan vampiros.

Mis amigos y yo somos un grupo de surfos tijuanenses que incluye a una morra hermosa con un culo bello que a media pelicula afloja conmigo y al final se queda conmigo más bien porque soy el único que le consta que no es vampiro, queda traumadita.

El sacerdote muere asesinado por los vampiros, al ser invitado a una falsa fiesta en su honor organizada por el grupo de vampiros que incluía hasta al lechero.

El pobre padre se la pela con la cruz que no felpa contra los vampiros ateos. Lo chupa la bruja en chinga.

El mister sacerdote es padrino de la morra surfa que se llama Analía, cuando lo vamos a visitar y no está por ningún lado sospechamos que algo le sucedió, lo encontramos muerto en el sótano de su iglesia, en un hallazgo por demás tenebroso que pone los pelos de punta.

Leemos su diario y comenzamos a investigar, la policía ya nos sacó un susto y no confiamos en nadie. Vamos a cenar tacos y nos damos cuenta que tampoco podemos confiar en el taquero (la carne tiene mucha grasa, la salsa es de lata y estan muy caros los mixtos).

Después de encontrarlos, tenemos que huir y estar escondiendonos en todo el pueblo hasta que hallamos la guarida, aguardamos un día, vamos a surfear y pasamos un día chingón, pero los "familiares" de los vampiros que sí caminan de día nos acechan en la playa, atrapan a Analía y no la encontramos, yo lloro un chingo, los demñas me dan cachetadas y grito al cielo un desgarrante -Nooooooooooooo!-

En la noche vamos a la guarida (si fuéramos de día nada tendría chiste), con antorchas, escopetas con cartuchos de sal marina, un par de chacos, pistolas automáticas que robamos en la comandandia de policía, los policías resultaron vampiros pero claro bien bien pendejos y, tres tubitos de plumas bic y medio kilo de bolitas de papel remojadas en agua bendita (y algunas de saliva juajua, pinches vampiros!!).

Llegamos, los vampiros nos cagan el palo, les cagamos el palo, matamos unos cuantos, Analía está amarrada, era sólo carnada para darnos en la madre a todos, no son tan pendejos.

Nos atrapan y el jefe de los vampiros se echa su speech de bienvenida y presentación del plan maléfico que resulta ser obvíisimo y predecible: la conversión del pueblo en un Vampire Town.

Cuando están a punto de ensartarnos, me desamarro y corro hasta el jefe y lo empujo en un perol inmenso lleno de metal fundido (la neta nomás apareció allí para esa escena, no lo había visto), se provoca descontrol en los demás vampiros y a huevo, nos ponemos las pilas y les carga el payaso regacho.

Nos amanece exactamente cuando Analía y yo nos besamos y me dice que es la ultima vez que ceno en los tacos esos porque me apesta el aliento.

FIN.

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