Get your own blogNext blog
Image hosted by Photobucket.com

viernes, noviembre 25, 2005

Refle(jos)cciones

Es muy fácil abrir un Reader's Digest, buscar las Citas Citables; abrir un blog de algún culturoso; o checar los mails masivos que mandan todas las morras cursis y cabrones afeminados sobre la vida, la amistad y el amor, y ponerte a "relfexionar".

Y siempre que encuentras una de esas reflexiones cortas, pegajosas y muy chidas, volteas un poco hacia arriba, entrecierras tus ojos un poco, sonríes levemente mientras asientes con la cabeza en un rictus espiritual de iluminación. No.

Esas relfexiones nomás sirven para recordarlas en pedas, conversaciones en las que no queda otra que sacarlas para aparentar que eres culto, y en afortunadas ocasiones en que una nena chilla en tu hombro y recuerdas una que viene exactamente con el calvario que la susodicha sufre. Nada más.

Las reflexiones que sí sirven derivan de situaciones personales, porque cobran valor, nos adiestran como el periódico al perro, de las reflexiones ajenas aprendemos, no reflexionamos.

Una reflexión propia se mete en la sangre, porque deriva directamente de pisar un clavo, de olvidar a alguien, de llorar dos noches seguidas, de perder el hambre, de brincar de gusto o patear un bote en la calle.

This page is powered by Blogger. Isn't yours?