Get your own blogNext blog
Image hosted by Photobucket.com

viernes, septiembre 23, 2005

Reglas

Vago de la vida como lo soy y como lo somos la mayoría de las personas que habitamos este preciosísimo planeta, me he sometido a innumerables reglas, las primeras en mi vida las de mi madre, que cuando me ponía a gritar como naufrago me daba biberón cuando estaba cagado y me cambiaba el pañal cuando de lo que me cagaba era de hambre y me ponía un sweater y gorro cuando ELLA tenía frío y me traía en puro pañal cuando ELLA tenía sofocos... tuvieron que entrarle al quite mi abuela y una nana

Ahora sigo las reglas no escritas que se establecen en la oficina, claro, la mayoría obedecen a elementos de cortesía y sentido común nmuy usuales en el mundo occidental, sin embargo siempre hay de esas a reglas suigeneris que se crean bajo cada distinta situación.

El Gobernador cuando recién entró quitó los estacionamientos exlusivos para las dependencias, y los pintó de blanco (el no lo hizo, seguramente pagó para que alguien más pintara) para que cualquier ciudadano lo usara; todos usabamos el lugar ahora de nuestro jefe y la subjefa, pero eventualmente notamos emputamientos en los jefes, cosa que repercutía directamente en cómo nuestros días se desarrollarían por tener dos jefes emputados. Ahora la regla no se ve pero se siente, LA REGLA ESTÁ PRESENTE! ~ajem~ y nuestros jefes tienen sus espacios siempre reservados aunque no sean exlusivos.

Hace rato fui al Reclusorio a visitar a un amigo que está adentro por generoso, le dió como 100 putazos de más a un wey y las autoridades se molestaron; el caso es que cuando di vuelta para estacionarme en un espacio cerca del edificio, me puse listo para entrar con el carro en reversa y un puto gandalla se metió de frente en el estacionamiento, no me bajé pero me puse al lado de él, con la tranquilidad y sosiego que me caracteriza y define como un gran ser humano le comuniqué al tipo cuando se bajaba que YO estaba a punto de estacionarme, que debía dejarme el espacio ya que vió perfectamente que me detuve para meter reversa, el wey sin mirarme a los ojos (claro, pinche culón) me dijo mientras se echaba las llaves a la bolsa, que el pensó que YO iba saliendo del estacionamiento y pos que ni modo. Por supuesto que cuando te atraviesas con gente de esa naturaleza que le gusta inventar sus propias reglas, es insensato de tu parte tratar de dialogar, ante ese problema tan evidentemente fácil de resolver, le metí una piedra de arena un tapón de su llanta, con eso tiene para que, a la luz del sol de mediodía con 39 grados (me se sienten como 45) se tarde unos minutos en salir de ese espacio que le tenía tanto pinche cariño, cuando pasé de regreso ya estaba plana la llanta, por puto el wey.

Estamos plagados de reglas no escritas, y a veces pienso que éstas son peores que las escritas (incluidas las leyes), pues las escritas normalmente le hacen saber a uno de alguna manera cuáles serán las consecuencias de su incumplimiento. Con las reglas no escritas puedes no saber la pena a pagar pues es como cada quien interprete el perjuicio y lo inventivo que resulte para ejercer su propia justicia.

Hace rato fui a comer tacos de mariscos a una cuadra de mi oficina. No se se habían fijado pero los taqueros de la especie Taquerus Mariscus aplican una reglita muy ridícula, te sirven un taco y al ponerlo en el plato siempre le quitan una almeja o un camarón o de lo que sea que hayas pedidos los tacos, como si se le hubiera pasado la mano y se diera cuenta a último momento, hoy hizo esa madre como siempre, pero como me acababan de chingar un estacionamiento, le dije que por favor regresara la almeja y el camarón a sus respectivos tacos que si no, no los quería.

No hubo ninguna represalia en la taquería, pero al momento de escribir estas líneas sufro de un tremendo torzón (nudo en las tripas), la naturaleza y la existencia en su espléndida totalidad actúan de modos muy extraños, tanto que estoy convencido que ni los cigarros y el dinero que le dejé a mi amigo acumularon energía positiva para tumbar la minimaldición que me eché encima al joder al wey de estacionamiento y reclamar la almeja y el camarón que según las reglas no escritas de la taquería, estaban de sobra en mis tacos.

Ya doy click para publicar el post, porque otra regla no escrita dice que si la red local lleva 20 minutos consecutivos sin caerse, quiere decir que no debe tardar en caerse por el resto del día, los Wiz Kids de mi oficina no lasceran el trasero de un primate ni con el dorso de la diestra.

Fuen Sin de Bemana!

This page is powered by Blogger. Isn't yours?