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sábado, septiembre 18, 2004

Tu puedes...


Es sábado y no he hecho más que tirar la hueva, ir a trabajar una parte de la mañana y rascarme la nalga derecha en el aire acondicionado... nada que hacer...

La secretaria es de las personas más autenticamente inocentes que he conocido, para su edad, 23 años, raya en lo absurdo, en fin es un alma limpia y pura, casta y noble, a la que la frase "vale queso" resulta mentalmente retadora...

Por otro lado, en una de esas aperturas mentales al todo y la nada (entiéndase: ratos de total pensamiento en pendejadas), recordé algo curioso que observé ayer mientras iba a depositarle a mis múltiples tarjetas de crédito, que huelga decir, me tienen en la ruina...

La puerta de ese Banamex, si vas a entrar tienes que jalar la puerta, tiene un letrero que así lo indica, tan mal hecho como un birote en la Antartida pero allí está...

Lo que observé es que todo mundo llega, empuja, rebota, y empuja de nuevo, tal vez dos veces más antes de ver un letrero justo frente de ellos, luego de verlo (quizás con un intento mas de empujar) pasan a desesperanzadamente leerlo... dice "JALE", luego de eso, entran con cara de pendejos, de ocupados, de distraidos por la hora y el etrés, todos, como queriendo justificar su estupidez de que, a pesar de ir hasta dos veces por semana al banco, siguen empujando la puerta...

Esperar cuarenta turnos para llegar a la caja resulta incómodo por la sencilla razón que son muchos turnos para esperar dentro del banco pero son muy pocos para salir a hacer otra cosa y luego regresar, ante la situación, monté rápidamente un laboratorio de observación de humanoides (porque eran pendejos no humanos)...

De cada 10 personas que pretendían entrar al banco, seis empujaban la puerta y después de voltear para todos lados como si una fuerza Jedi los detuviera, lograban descifrar el acertijo y jalar la puerta para ser premiados con el acceso a esa respetable Institución de crédito (banco de sangre)...

Hasta allí era notable el resultado de mi experimento, los resultados más sorprendentes llegaron despúes...

Las personas que recordé que habían entrado a lo pendejo, bien, al salir, ahora sintiéndose inteligentes por haber descubierto el acertijo de "JALE", intentaron salir precisamente jalando la puerta que minutos antes habían jalado al entrar!!

hay gente pendeja, mensa y de muchas otras calidades de demencia, pero eso es incluso normal y bueno para la sociedad, lo que me impresiona es el número tan gande de personas que verdaderamente se esfuerzan por superarse.

Yo mejor, ahora sábado, me tomo mi ballena helada, me fumo un camel, dejo que caiga el sol, me doy un baño, hago un par de llamadas, y nos juntamos una bola de compas a saborear unos whiskeys o unos vodkas, a practicar el arte del "apendejamiento" a ver si algún día se nos quita lo inteligentes.

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